La devastación de montes y cerros para la extracción de material que se ocupan para la construcción del NAICM, afectan a la vida de los habitantes de esta zona.


*En los municipios de Texcoco, Tezoyuca, Otumba, Acolman, Teotihuacán, Nopaltepec, Temascalapa, Tepetlaoxtoc y San Salvador Atenco, los pobladores se han opuesto a la explotación indiscriminada de las minas que ha afectado su entorno.

La devastación de montes y cerros para la extracción de material que se ocupan para la construcción del NAICM, afectan a la vida de los habitantes de esta zona.

Medio ambiente

Julio 17, 2017 14:26 hrs.
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Texcoco, Mèx., 12 de julio.- En los dos últimos años, con el inicio de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) en más de 5 mil hectáreas del ex lago de Texcoco, no sólo estas se han visto transformadas; también se ha alterado la vida de los habitantes de poblados aledaños y devastado el entorno de montes y cerros en al menos nueve municipios de la zona con la explotación de decenas de minas de donde se extraen materiales pétreos para la cimentación de los terrenos del proyecto aeroportuario.

En los municipios de Texcoco, Tezoyuca, Otumba, Acolman, Teotihuacán, Nopaltepec, Temascalapa, Tepetlaoxtoc y San Salvador Atenco, los pobladores se han opuesto a la explotación indiscriminada de las minas que ha afectado su entorno; también se han inconformado por el paso diario, en sus comunidades y vías principales, de los más de 3 mil camiones de carga y góndolas que se encargan del acarreo de materiales pétreos hacia los terrenos del NAICM, porque han deteriorado sus calles y afectado sus casas.

Aunado a ello, la principal obra de infraestructura vial aledaña al proyecto aeroportuario, que es la autopista Texcoco-Pirámides, que correrá a lo largo de más de 17 kilómetros y rodeará el NAICM; se edifica invadiendo las tierras ejidales de San Salvador Atenco y Texcoco, situación que ha provocado una férrea resistencia de los campesinos de los núcleos ejidales y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT).

Mientras la edificación del NAICM avanza con la conclusión ya de las obras preliminares como la barda perimetral, nivelación del suelo, campamento para residentes de obras, drenes y drenajes y caminos temporales y la cimentación de pilotes que permitirán hacer mayor la capacidad de resistencia del suelo, así como el inicio de la edificación de las pistas 2 y 3, que una vez concluidas tendrán 5 kilómetros de longitud; al exterior de los terrenos y en las comunidades aledañas, las afectaciones han sido palpables.

INDISCRIMINADA EXPLOTACIÒN DE MINAS DE LA REGIÓN

INDISCRIMINADA EXPLOTACIÒN DE MINAS DE LA REGIÓN


Luego de que se dio el anuncio de inicio de obras del NAICM, decenas de minas de materiales pétreos de los municipios de la región comenzaron a ser explotadas para la cimentación de los terrenos aeroportuarios.

En diciembre del 2015 en Tezoyuca, los vecinos de la comunidad de La Concepción comenzaron a ver la llegada de cientos de camiones de carga hacia la mina “El Tezoyo o Ocupulco”, que abarca 42 hectáreas. La paz y tranquilidad de la zona comenzó a alterarse; innumerables y constantes detonaciones de explosivos se escuchaban, que eran utilizados para la fragmentación de la roca; también por el funcionamiento de grandes taladros.

Día y noche, comenzaron a extraerse miles de toneladas de materiales como Tezontle. Tras el paso de los días y la extracción indiscriminada de la mina, decenas de casas quedaron entre uno y cinco metros de los taludes y desfiladeros, poniendo en riesgo la integridad de cientos de familias. Asimismo, más de 20 mil colonos se vieron afectados con el daño en calles por el paso diario de los camiones.

Los colonos iniciaron una resistencia con movilizaciones y bloqueos. Lograron detener su operación por algunos días, pero los sellos fueron violados por la empresa Martínez Villegas S.A de C.V.

Octavio Jiménez Rivera, representante de los vecinos, informó que han interpuesto dos demandas y solicitudes de amparo ante el Juzgado sexto de distrito, la 729/16 y la 14/17 y sus acumulados; en contra de la operación de la mina y la tortura sicológica hacia los vecinos. Estas demandas permanecen detenidas en el juzgado y los vecinos han recibido amenazas contantes de parte de los supuestos dueños.

Actualmente, la explotación sigue y del lado norte las laderas se acercan a la zona urbana y del poniente ya tiene las casas a 50 centímetros del socavón.

En Otumba, son por lo menos seis minas ubicadas en las comunidades de San Marcos Tlaxuchilco, Ahuatepec, Zoapayuca y Campero de donde se extraen materiales pétreos. Se calcula que aquí unos 400 tráileres circulan diariamente. Los pobladores han denunciado la devastación de los montes, afectando el área verde y algunos arroyos de la zona.

En varias ocasiones los vecinos de San Cosme, Ahuetepec y San Marcos Tlazuchilco han colocado retenes en las carreteras para impedir el paso de góndolas.
“Las vialidades en Otumba ya están colapsadas por el incremento en la circulación. Las vialidades se han visto afectadas al deteriorarse el pavimento, provocando baches, los conductores de los tráileres se brincan los topes, nos impiden transitar libremente a los habitantes”, expresión Daniel Ruiz, vecino.
La explotación continúa y día y noche, miles de toneladas de materiales son acarreadas y la circulación de vehículos es constante afectando la tranquilidad de los colonos.

La explotación continúa y día y noche, miles de toneladas de materiales son acarreadas y la circulación de vehículos es constante afectando la tranquilidad de los colonos.

En Temascalapa, en la comunidad de San Luis Tecuautitlán han sido explotadas tres minas en los cerros de Tlaltepec y Tepozayo por las empresas Grupo Serrano, Tobías y Galaxy. Hace un año comenzaron a extraer materiales pétreos.

Los habitantes afirmaron que en cuestión de seis meses se originó un grave deterioro ambiental y el panorama de los cerros que antes eran verdes y arbolados, ahora lucen deforestados. Con los trabajos quemaron pastizales, removieron la tierra y arrasaron con biznagas, pitahayas, musgo, maguey, pino chino y flor de San Juan, además de tlacuaches, camaleones, liebres y conejos silvestres.

Los vecinos integrados en el Comité de Defensa de los Cerros de San Luis Tecuautitlán llevó a cabo una oposición con la instalación de tres campamentos y lograron detener los trabajos de extracción.

Actualmente los colonos tienen botones de alarma para que la gente se presente si intentan reanudar los trabajos. En Temascalapa hay por lo menos otras 20 minas que están siendo explotadas.

En Texcoco, las minas que han sido explotadas son las ubicadas dentro de la comunidad de San Jerónimo. Por el paso de cientos de tráileres habitantes, los colonos de San Jerónimo, Santa María Tecuanulco, Santa Inés, San Juan Tezontla y Guadalupe Amanalco se han inconformado reiteradamente por afectaciones a calles y casas.

El pasado mes de abril, la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en respuesta de solicitud de transparencia con número de folio 0001600070017, informó que no ha expedido algún permiso para la extracción de material pétreo, ni emitido autorización en materia de impacto ambiental para la explotación de minas ubicadas en dichos municipios.

Además; abundó que la delegación federal de la Semarnat en el estado de México, a la fecha no ha emitido autorización en materia de impacto ambiental para la explotación de minas de
material pétreo.

CONSTRUCCIÒN DE AUTOPISTA, OBRAS COMPLEMENTARIAS AL NAICM

La construcción de la autopista Texcoco-Pirámides, es una de las principales obras de la red vial de equipamiento del NAICM. Inició hace casi tres años y prevé conectar las Autopistas México-Pirámides y Peñón Texcoco además del corredor México-Tuxpan, con la terminal aérea.

Los campesinos del FPDT han acusado a las empresas CIPSA y Pinfra por invadir con la obra decenas de hectáreas de los ejidos de Tocuila, San Felipe, Santa Cruz de Abajo, la Magdalena, Francisco I Madero, Atenco, Acuexcomac, y Nexquipayac.
Los ejidatarios se han opuesto al despojo de sus tierras y en innumerables

Los ejidatarios se han opuesto al despojo de sus tierras y en innumerables

Los ejidatarios se han opuesto al despojo de sus tierras y en innumerables ocasiones han protestado e instalado plantones para detener la obra, pero han sido confrontados por grupos de golpeadores, que los han desalojados utilizando incluso armas de fuego.

En Tocuila, Atenco y Nexquipayac mantienen denuncias penales y juicios de amparo demandando parar la obra, respeto a sus tierras y por las agresiones sufridas. Incluso cuentan con una suspensión definitiva otorgada por el juzgado de distrito que ha sido pasada por alto por las empresas. La edificación de la autopista continúa manteniendo latente el riesgo de un conflicto mayor en la zona.

Para febrero de 2016, el parque vehicular había aumento a más de 3 mil. No sólo el caos vial se hizo inminente, sino se aumentaron en más de 300 por ciento los accidentes viales principalmente por la imprudencia de los transportistas y que derraman su carga sobre el asfalto.

Hoy en día son constantes los percances viales en las carreteras federal Texcoco-Lechería, autopista Peñón-Texcoco y México-Zacatepec y transitar por ahí se ha vuelto un riesgo por la presencia de los camiones pesados.

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