Del outsourcing, las afores y el ’gatopardismo’ transformador

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Del outsourcing, las afores y el 
’gatopardismo’ transformador

Política

Marzo 09, 2020 07:34 hrs.
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Por Jesús Delgado Guerrero

Lampedusa, ideólogo del conservadurismo, político de la simulación, siempre ha contado con numerosos adeptos. ’Hay que cambiar todo para que nada cambie’.

Pues bien, lo sucedido en días recientes en el senado de la República en cuanto a legalizar el ilegal outsourcing no es otra cosa que darle un respiro más al supuestamente cadavérico régimen que hizo todo por desmantelar las garantías de las y los mexicanos productivos.

Es la misma situación con las pérdidas de los ahorros de los trabajadores mediante la especulación que realizaron esos recursos las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), que revelaron ’minusvalías’ por 36 mil 575 millones debido a la volatilidad generada por el bicho llamado ’Coronavirus’.

De un lado se tiene a la temible figura, impulsada durante ese nefando período conocido como ’neoliberal’ que hace del trabajador un ’esclavo moderno’, prestador de mano de obra sin prestaciones de ningún tipo, cliente obligado de las botargas del doctor Simi, con apenas días de descanso y firme candidato al desempleo todos los días, según el humor patronal y los supuestos indicadores de producción.

Lo anterior, además de que permite a los ’inversionistas’ (que son empresarios al mismo tiempo, banqueros, casabolseros, monopolistas y demás) no cubrir sus respectivos impuestos a la Hacienda Pública ni cuotas al IMSS y al Infonavit.

Curiosamente, organizaciones que se erigen como paladinas en el combate a ’la trata de personas’ han eludido el asunto, quizás porque en sus filas figuran desde especuladores hasta cabezas de agrupaciones religiosas conectadas con financieros y otros usureros.

Se supone que las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Estudios Legislativos Segunda del Senado de la República ya habían aprobado, por unanimidad, el dictamen de la iniciativa para reformar las leyes Federal del Trabajo y del Seguro Social en materia de subcontratación ilegal , es decir, el outsourcing.

Pero el senador Ricardo Monreal, de Morena, tuvo una encerrona con representantes empresariales y cambió el dictamen original, justo ¡para que todo siga igual!, según notas difundidas por varios medios durante la semana.

Por supuesto ya hay lío con eso porque precisamente una de las banderas de las y los políticos que hoy detentan mayoría tanto en la Cámara Alta como en la Cámara Baja fue cambiar las actuales condiciones en que laboran millones de mexicanos al amparo de esa más que ’leonina’ figura, promovida, como se recuerda, como parte de las ’reformas estructurales’ y su cacareada ’flexibilización laboral’.

Otro evento sucedido en días recientes se reveló más lampedusiano que sus propios autores, y tiene que ver con el destino del dinero ’administrado’ por las Afores.

En teoría, desde el año del 2008 y luego de crisis financiera y económica que hizo saltar por los aires los falsos fundamentos del neoliberalismo, se ha venido trabajando para evitar que esos fondos sean utilizados para ’inversiones de riesgo’, por no hablar del capitalismo casinero que deposita su confianza financiera en los traicioneros juegos de la ruleta especuladora.

En el colmo del cinismo neoliberal, un ex presidente llegó a proponer, sólo como finta, que los recursos ahorrados se utilizaran para financiar obras públicas o invertirlos en instrumentos más seguros (una opción, los bonos de deuda soberana, por ejemplo).

Pero nada. Siguen ’las minusvalías’ (pérdidas por rejuegos de especulación, llamada volatilidad, por parte de los mal embozados ’mercados’ porque no son otra cosa que ludópatas en papel de expertos financieros).
El caso es que quedaron más de 4 billones 34 mil millones de pesos en esas Afores cuando en febrero había 4 billones 71 mil millones de pesos, y una parte se va para la economía de ficción.

Como es claro, lo que perdieron los trabajadores ’alguien lo ganó’ y no por meritocracia, buena fortuna u otro invento, sino por el marco legal que dejó los huecos precisos para generar esas ’minusvalías’.


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